Diseñamos la arquitectura necesaria para responder al escenario real, intervenimos cuando la estructura existente requiere transformación y transferimos progresivamente la capacidad a la organización.
Entornos complejos. Presión criminal. Decisiones que no pueden esperar.
En México, la delincuencia organizada logra extraer valor de la industria por cientos de miles de millones de pesos cada año.
Equivalente al 18% del PIB nacional — aproximadamente 245,000 millones de dólares.
Solo en extorsión, las estimaciones ubican un drenaje cercano a 900 millones de dólares anuales para la economía mexicana.
Caída de la inversión minera entre 2012 y 2022 (de 8,043 a 5,265 millones de dólares).
Costos por inseguridad incrementaron entre 5% y 10%; en algunos casos, afectaciones de hasta 10–12% del flujo operativo.
Del robo de carga en 2023 correspondió a alimentos y bebidas; otro 12% a materiales de construcción e industriales.
El impacto encarece insumos, distorsiona mercados y desincentiva la inversión en regiones clave.
Estimación anual de extorsión en el sector del aguacate en Michoacán.
En limón, la cifra oscila entre $1,713 y $3,426 millones de pesos anuales.
Del valor de la industria manufacturera que podría representar la economía criminal.
El crimen organizado es un riesgo de severidad extremadamente alta en manufactura, construcción y energía.
El costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en unidades económicas representó 120,200 millones de pesos en 2023 (0.67% del PIB).
La extorsión es la actividad criminal que más impacta a grandes, medianas y pequeñas empresas, con un crecimiento sostenido en la última década.
Aunque se ha observado una evolución en la actuación de las autoridades, aún estamos lejos de resultados óptimos en la interrupción de los mecanismos de extracción y los mercados ilícitos.
Ante este panorama, la visión tradicional de la seguridad corporativa, incluso con los últimos avances tecnológicos, se queda corta frente a las dinámicas de la delincuencia organizada y ocasional. Para profundizar sobre estas limitaciones, consulte nuestro análisis en Los Límites de la Seguridad Corporativa Tradicional.
Las empresas sufren presión externa e interna: nuevas formas de interferencia, control territorial, captación de personal, colusión y captura progresiva de funciones, procesos y decisiones.
Una organización puede contar con políticas, controles, certificaciones y una estructura formal de seguridad y, aun así, encontrarse expuesta a un entorno que ha cambiado.
Nuevos actores. Nuevas relaciones. Nuevas dependencias. Nuevas formas de extracción.
En estos escenarios, administrar la estructura existente puede dejar de ser suficiente. Reorganizamos la función de seguridad para recuperar coherencia entre la exposición real, la operación, la amenaza y la capacidad de respuesta.
La seguridad no consiste únicamente en agregar controles alrededor de una amenaza. La intervención debe determinar cómo funciona realmente el escenario, cómo opera el actor y qué elementos de la propia organización están permitiendo, facilitando o amplificando la exposición.
El objetivo es corregir la función. Reducir la exposición. Interrumpir los mecanismos de extracción. Recuperar el control. Y, cuando las condiciones lo permiten, eliminar la condición que sostiene la amenaza.
Nuestra intervención se estructura en tres etapas progresivas. Cada etapa genera un entregable que permite a la organización tomar decisiones informadas sobre el siguiente paso.
Duración: Máximo 3 sesiones · una por semana, o 2 sesiones en el transcurso de 3 semanas. Menos de un mes.
Qué hacemos: Inteligencia de fuentes abiertas + información interna. Identificamos la exposición real, actores, dinámicas y mecanismos de extracción.
Entregable: Informe de Diagnóstico — escenario completo, actores, vectores de exposición.
Duración: 3 a 6 meses.
Qué hacemos: Inteligencia interna (amenazas, captación, colusión) + inteligencia externa (organizaciones criminales, estructuras, mercado negro de conversión de valor). Diseñamos la nueva arquitectura de seguridad.
Entregable: Estrategia Integral de Seguridad — arquitectura de seguridad, plan de inteligencia, acciones contra el mercado negro.
Duración: 3 meses a 2 años.
Qué hacemos: Implementación de la nueva arquitectura de seguridad. Combate al adversario interno y externo mediante investigación e integración de expedientes ejecutables penalmente. El expediente no busca solo la exposición penal de la organización: busca facilitar a la autoridad su desintegración total.
Entregable: Expediente Penal Ejecutable enfocado en la desintegración de la organización criminal + Acciones Puntuales contra su mercado y estructura.
La evaluación posterior del escenario, el alcance de la intervención y cualquier reunión se coordinan de manera confidencial.
Determinamos cómo está funcionando realmente la estructura frente al entorno actual.
Rediseñamos la función, controles, capacidades y responsabilidades necesarias.
Asumimos temporalmente la conducción cuando se necesita capacidad ejecutiva inmediata.
Implementamos las medidas, mecanismos y capacidades definidos para el escenario.
La capacidad desarrollada se incorpora a la estructura permanente de la organización.
No buscamos sustituir indefinidamente la estructura de seguridad de una organización. Intervenimos cuando existe una brecha entre la capacidad instalada y el escenario que la organización enfrenta.
Construimos o reconstruimos la función. La dirigimos. La ejecutamos. Y transferimos la capacidad cuando la organización está preparada para asumirla.
Las intervenciones relacionadas con presión criminal requieren discreción. Por la naturaleza de los escenarios en los que trabajamos, la información sobre organizaciones, personas, investigaciones, estructuras de seguridad y operaciones se trata bajo criterios estrictamente confidenciales.
La información operativa se comparte únicamente con quienes necesitan conocerla para tomar o ejecutar decisiones.
Establezca un primer canal seguro de comunicación para coordinar una evaluación confidencial.